Nunca en la historia hubo tantos profesionales supuestamente preocupados del “hombre y su hábitat”,
y, de la misma forma, nunca tuvimos tan poca incidencia, como hasta ahora, en la construcción de éste, y si bien un pequeño
grupo podría continuar con el “normal desarrollo” de la profesión, para la mayoría de nosotros es imperiosa
la generación de nuevas alternativas.
Pero ninguna nueva alternativa
podría construirse sobre nuestra reducida actual concepción de lo que es nuestra disciplina, y la limitada capacidad que
tenemos para ver y entender el mundo, basada aún en principios de disyunción, reducción y abstracción, propios de un pensamiento
cartesiano, y que se evidencian dramáticamente en nuestra formación universitaria...